lunes, 14 de septiembre de 2015

DESPEDIDA

Las plegarias caen
Atraviesan las nubes
Se desbandan como pájaros en busca del oriente

Lejos
No sé si mi barca pueda alcanzar la orilla dónde los soles beben eternidad

El mapa del infinito está tatuado en mi sexo

y llevo a cuestas un nombre para enterrarlo en el corazón de la noche

viernes, 9 de marzo de 2012

ENCARNACIÓN

Anoche escribí un poema

Al leerlo sentí que se hacía presencia

Pero ingenuo de mí

Al final sólo terminó siendo carne del vacío


Escribo y escribo

Para salvarme

Para ocultar mi desnudez


Pero las palabras van perdiendo su poder

Se abandonan a sí mismas para dejarme a solas con la inútil revelación de la nada

Y antes de intentar escribir otro poema

Preferiría gritar, arder, asesinar, morder,

sangrar sobre los ojos calcinados de mi madre,

Aullar, Eyacular como un cerdo al que se le ha castrado el alma

Al que se le han podrido las esperanzas de tanto nombrar aquello que lo aniquila

miércoles, 15 de febrero de 2012

Extraños

A Magenta
Hoy los pasos no se hacen más al azar…
L. J. C. S.

I

La ciudad laberinto… conocemos sus calles, sus salidas y entradas, sus monumentos, y sin embargo, aún así, cuando la transitamos intuyo que en realidad no sabemos nunca a dónde vamos, y es que se me figura que somos como dos extraños perdidos, perdiéndonos cada vez más con el pretexto de encontrarnos. Tomado de su mano empecé a descubrir las posibilidades infinitas del tiempo, que no necesariamente es irrevocable, invencible, irrecuperable, sino que el tiempo también puede volver a nosotros, que el tiempo no es el río fiero que nos arrastra hasta hacernos desembocar en la muerte, que en realidad podemos remontarlo hasta encontrar el origen, ese instante soñado y sagrado en el que todo comienza una y otra vez.

II

Por las tardes solíamos visitar alguna plaza buscando ansiosos una banca en la cual sentarnos. Recuerdo el frío, la lluvia, la ciudad triste, tristísima. Nos abrazábamos, yo sin poder decir mucho, porque en realidad me preguntaba si en ese estado en el que nos encontrábamos las palabras iban a servir de algo, me quedaba callado…

las palabras no atan, amor mío, no nos unirán más, las palabras, casi siempre imprecisas, no podrán comunicar la verdad, esa verdad que tú y yo presentimos en el fondo, en la médula de nuestro ser.

De pronto el frío o el silencio nos hacían huir como palomas asustadas.

III

Le fascinaba esa hora imprecisa en la que la ciudad parecía despertar abriendo poco a poco sus miles de ojos luminosos para recibir a la noche que tímidamente se acercaba mientras la tarde moría sobre nuestras cabezas.

IV

Siempre será una extraña, pasa el tiempo y cada vez la conozco menos.
Absurda manera de convocar la magia, de perpetuar el misterio de su aparición.

V

Somos extraños en un mundo de agujas, nuestros rostros viajan con las nubes. Y yo cabalgo en tu sangre como un jinete ebrio y suicida.

VI

Estar con ella es potenciar el vértigo... a veces siento que bordeo el abismo, precipicios oscuros e insondables me rodean y todo mi ser quiere despeñarse al vacío para huir de sus ojos que no me miran.

VII

¿Es esto el amor? Esta hambre que no podré satisfacer jamás. Esta ganas de quitarle la piel, de triturar sus huesos, de beber su sangre, de arder en sus brazos hasta que de mí solo queden cenizas…

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Eclipse


Ella oculta al sol con su desnudez
Su sexo Acomodado en un rincón del cuarto de hotel
Me mira como si fuese un dios pintado en un pedazo sucio de cartón

Esta no es mi morada
Quiero despertar al drama de las ventanas rotas y las paredes mal pintadas de lo que un día fue mi hogar

Su boca está roja
-No es el color de la miseria- pienso, mientras acomodo con ternura mi lengua en el interior de uno de sus orificios

Ahora cae sobre mí con todo el peso de la tarde
Y me quiebra en pedazos infinitos

Me desparramo por toda la habitación
Escurriéndome por las rendijas del piso mal barrido
Confundiéndome con la mugre secreta de la madera vieja y hedionda

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Carta de Amor

Voy a hablar del odio
Con la misma ternura con la que hablaría del amor
Tú rompiste mi corazón
Yo te romperé las piernas


Para que no huyas
Para que en silencio esperes
Aquello que nunca llegará


Porque Fuimos como dos niños idiotas buscando el paraíso perdido
Escupiéndonos con ternura palabras vacías
Conjuros inútiles y sin vértigo


Pues cuando decías amor
¿A qué silencio nombrabas?
¿A qué absurdo invocabas con los ojos cerrados y los labios entreabiertos?


Y cuando yo me divertía en tu sexo como un tiburón extasiado de sangre
¿A qué Dios te entregabas con gemidos obscenos?


Y al final
Lo predecible de nuestras miradas en la oscuridad


No
Tú no rompiste mi corazón
Simplemente me diste tu herida
Para que recuerde que sólo contigo se puede caer al abismo
Y que tu sombra es el faro que ilumina los caminos secretos


Ahora estoy solo
Fuera de ti la vida bulle groseramente



Tras la niebla
Permanece un niño mutilado llorando por un amor de madre, de hermana, de amiga, de amante, de esposa, de puta…


Y te odio
Por consecuencia lógica
Por rigor poético
Te odio
Sin fe
Sin pasión


Buscamos juntos al amor
Y solo encontramos nuestros cuerpos desnudos al amanecer
Cuando el sol frío iluminaba nuestra mañana miserable
Cuando las caricias ya no bastaban para devolvernos el calor de la vida
Y los besos torpes caían sobre nuestros labios como cadáveres de animales ciegos


Amor

"Amor"
¡qué estúpida palabra a solas!

martes, 30 de agosto de 2011

666

Y si Dios viene a buscarme esta noche
Quizá me encuentre reptando bajo el resplandor de la luna madre y caníbal
Como la víbora que siempre fui y a la cual nadie nunca amó

Yo
El engañador

jueves, 21 de julio de 2011

Revelacion Nº 0

Y si la mañana nos hiere con su luz
Y si descubrimos que nuestros cuerpos son objetos rotos y sangrantes
O sólo cuerpos

Y si tras esta revelación
A quién dirigiríamos nuestras plegarias
A qué Dios
A qué Absurdo
A qué Silencio
Ya que sólo nos quedaría la nada arañando el vacío que somos
Mirándonos desde el espejo
Reconociéndose en nuestra mirada

Y si el absurdo volviera
Y si la nada nos amara

¿Hundiríamos nuestros sexos en el barro para dar vida a lo perdido?
¿Lloraríamos por todo lo inútil que tenemos y por aquello que aún no hemos conseguido?

Porque ahora es la misma muerte la que nos abandona
La que muere
Para dejar la vida pudrirse bajo el sol.